lunes, 9 de marzo de 2026

Desbocado

 Cruzaron de noche el viejo y amplio umbral para adentrarse en el antiguo edificio hípico que hacía no mucho era su nuevo lugar de comunión. Esquivaron el escritorio del sereno que dormitaba vencido con su radio a pilas mientras sonaba alguna frecuencia con voces entrecortadas.

- Son las 23:45 y el pronóstico dice que en cualquier momento llegan tormentas aisladas.
Ataron las bicicletas a la reja y se fundieron campo adentro del terreno sin que los viesen las pocas personas que deambulaban por ahí.
- Creo que poco a poco te fuiste corriendo del lugar en el que estabas. No sé, quizás fue por una cuestión de madurez, de tiempo, no lo sé, pero se rompió algo. Quizás fue ese accidente que tuviste, y que te dio vuelta las cosas. Todavía me acuerdo de las marcas que te quedaron varios meses, casi ni hablabas y te fuiste encerrando mas y mas.-
Las reuniones ya no eran de largas horas, ahora los encuentros eran cortos, solo un momento. La acción de descender a toda velocidad sosteniéndose de viejas balaustradas entre guardapolvos llenos de tierra se modificaba por cortos periodos nocturnos entre carriles que en algún momento corrieron desbocadas hileras de caballos. 
- Siempre me acuerdo cuando fuimos a Capital, que en la puerta del teatro donde era el recital regalaban esa bebida energizante, supuestamente nueva, que promocionaban en ese momento. Era un espanto y como habíamos viajado sin porro queríamos que nos produjera algo parecido. Dimos varias vueltas a la manzana y nos turnabamos para que nos vuelvan a regalar y no nos reconocieran las caras. ¿Te acordas que salió mal el plan?, dolor de panza, buscando árboles para mearlos cada 15 minutos.-
Al cielo estrellado se le iban acercando un rejunte de nubes negras que poco a poco transformaban el negro en gris claro, y a lo lejos el tubo fluorescente que se sostenia a duras penas lleno de telas de arañas por encima del guardia comenzaba a parpadear.
- La Plata/Capital Federal ¿en cuánto? ¿20 minutos? No me acuerdo, pero el Ford Ka iba muy rápido y llegamos justísimo a la terminal. Nos compramos un pancho revitalizador y pegamos la vuelta. No sobraba la guita pero podíamos viajar una vez por mes para allá, estaba bueno. Creo que teníamos preocupaciones pero no tanto como ahora, empiezo… no, empiezo no, sostengo que éramos más pendejos y básicamente trabajabamos para eso.
También soy consciente que te fuiste hartando de la monotonía, los mismos chistes, las mismas anécdotas, una y otra vez. A veces me pasa, pero también sé que es una vez cada tanto, que se yo. Por lo menos en mí no es tan crucial. Y ese enfrentamiento que tuviste sinceramente sigo sin entenderlo.-
Al silencio sepulcral de repente lo ensordeció el estallido de un artefacto sobre el piso. Un par de pilas rodaron como queriendo huir de la escena al mismo tiempo que el guardia interrumpe sus sueños y se recompone malhumorado buscando volver al ruido de voces que lo hacía descansar plácidamente.
- Ese cumpleaños con pileta y mucho alcohol de por medio fue el último que pasamos todos juntos, ¿no?. Después de ese no recuerdo otro. Siempre había una excusa y es lógico, me pasa igual. Ser el centro de atención de cualquier evento me produce pánico, la termino pasando muy mal. Como cuando fuimos a esa charla que dio el escritor que hablaba de filosofía y, con el teatro lleno, en el momento que propone hacer preguntas, levantaste la mano y soltaste al aire “¿qué es la felicidad?”. Todo el auditorio posó su mirada en nosotros. Prácticamente dio varias vueltas para terminar diciendo que él se preguntaba lo mismo. Salimos y deambulamos por la calle tratando de llegar a una respuesta con alcohol de por medio. Estaban buenas esas caminatas.-
A varios metros del verde césped se erigían unas gradas con un alto techo de chapa que comenzaba a emitir el sonido de gotas pesadas golpeando, gotas de lluvia que se hacían cada vez más grandes.
- Justamente ayer me acordaba de la vez que terminamos durmiendo en la puerta de un edificio porque todos teníamos mucho alcohol encima y habíamos gastado hasta la plata que teníamos guardada para la vuelta. Decidimos no ir al boliche y nos gastamos absolutamente todo. Hacía un frío tremendo y el viento era terrible. A la mañana siguiente terminamos en un café todos en silencio y contracturados por la noche anterior. 
 Por eso, me pregunto, ¿qué es lo que pasó? Cuándo fue el quiebre, el momento en el que se cortó todo. A veces me pasa de sentir que de un momento a otro, de un segundo a otro, hubo un click que nos desvió, que nos llevó por diferentes sendas. De repente es una ausencia, hay una ausencia constante.-
Al cielo gris pálido se le agrega un tono más oscuro y se vuelve a un gris turbio, manchado, que velozmente se ilumina por detrás dando lugar a un estruendo que hace sonar las alarmas de varios autos cercanos. 
“Alerta naranja en la ciudad, a tomar recaudos, también pueden incluir granizo, actividad eléctrica frecuente y ráfagas que pueden alcanzar los 90 km/h. Se prevén valores de precipitación acumulada entre 50 y 90 mm, que pueden ser excedidos en forma localizada”.
La única luz parpadeante del antiguo hipódromo de la ciudad se apaga, el sereno de turno entra en su despacho cerrado iluminado únicamente por un velador. Cambia el dial de la radio, se dispone a escuchar clásicos de los ochenta, pone a calentar agua en una vieja pava de acero oxidada para luego tomar un saquito de té e introducirlo en una taza.
Se sienta en su silla reclinable, posa las piernas sobre el escritorio viejo y ve pasar por la cámara de seguridad de la entrada una bicicleta a paso firme y lento bajo la lluvia torrencial.

Espejismo

  Todas las mañanas y las tardes para mí son iguales, a veces las diferencio y me pongo a pensar qué hubiera pasado si yo avanzaba antes o d...